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La Unión Europea somos Nosotros

8 de mayo de 2020

UNION EUROPEA

Cooperación, colaboración y cohesión son tres sustantivos de raíz latina, que llevan implícitos dos conceptos vertebradores de las acciones que de los mismos se derivan: solidaridad y unidad. Si la solidaridad asegura la cohesión, la unidad hace que la cooperación y colaboración se traduzcan en resultados tangibles en términos de mayor desarrollo, prosperidad e igualdad dentro de la Unión Europea, potenciando una mayor capacidad de respuesta ante situaciones imprevistas de especial gravedad.

La indeseada y rápida expansión del coronavirus (COVID-19) ha tensionado como nunca las costuras del proyecto europeo de integración, entre otras razones, porque se ha producido en un momento de redefinición del orden mundial surgido tras la Segunda Guerra Mundial. La solidaridad y la unidad de acción entre las Instituciones europeas, entre estas y los Estados miembros y entre estos últimos son absolutamente fundamentales para afrontar una pandemia que es global y cuya respuesta, por tanto, ha de tener por objetivo que la Unión Europea, principal baluarte del orden multilateral, salga reforzada.

Como toda crisis lleva aparejada una oportunidad, y esta vez no tiene porqué ser diferente, ahora es el momento de elevar la ambición de la política europea. Con voluntad, con visión y con espíritu de compromiso, todo es posible. Esta es la principal enseñanza que hemos de extraer de la relectura, 70 años después, de la Declaración de Robert Schuman.

En ella están las claves de lo que es y debe ser la Unión Europea: una comunidad de principios y valores, entre ellos la economía de mercado, anclada en el Estado de derecho como garante de la paz y la libertad en todas sus dimensiones, incluida, por supuesto, la libertad de empresa.

Aunque todavía inacabado, hoy en día contamos con el mercado interior más grande del mundo, con más de 500 millones de habitantes. Desde su creación, en 1992, ha facilitado la creación de más de 3 millones de empleo y ha contribuido al incremento del PIB europeo en un 2%.

Desde el punto de vista de España, más del 60% de nuestros intercambios comerciales tienen como destino el mercado interior europeo. Si a este dato se añade que las exportaciones han sido uno de los motores de la recuperación económica (33% PIB), se puede imaginar hasta qué punto el mercado interior europeo es importante para España y las empresas españolas.

Junto al mercado único europeo, en 1995 se instauró el Espacio Schengen de libre circulación de personas, compartido por 22 países incluida España, y que, a raíz de la pandemia del COVID-19, está siendo sometido a una gran presión. Un espacio que, junto al mercado interior europeo, es imprescindible preservar como expresión práctica de uno de los principales valores europeos, la solidaridad; pero que también se ha de proteger mejor asegurando su buen funcionamiento.

Son las empresas las que, con su actividad cada vez más europea e internacional, han de contar con un entorno propicio y la confianza necesaria para generar nuevas oportunidades de negocio e inversión y, por tanto, de empleo y bienestar. Pero si no disponen de un mercado interior suficientemente integrado, que se vea respaldado por una regulación más homogénea, simple y clara para asegurar su buen funcionamiento, no podrán hacerlo. En un momento en que el fortalecimiento del Estado del Bienestar es esencial, es preciso redoblar los esfuerzos para lograr un aumento de la competitividad de la economía que lo sustancie y sustente.

Si hay algo que diferencia la coyuntura de crisis actual, motivada por la intensidad de la emergencia sanitaria y por la recesión económica derivada de la comprensible respuesta a la misma, es la ventaja que representa para recuperar la esencia del proyecto europeo. “Europa se hará gracias realizaciones concretas, que creen en primer en lugar una solidaridad de hecho” afirmó Robert Schuman en su declaración del 9 de mayo de 1950.

Es muy importante aportar confianza y certidumbre. Porque todavía cunde la desconfianza. Una desconfianza que, unida al temor como reacción lógica frente situaciones graves y sobrevenidas, es el caldo de cultivo perfecto para el surgimiento y avance de posturas populistas, demagógicas y extremas, que ponen en riesgo el avance en la integración europea.

Por este motivo es tan importante que, aun siendo plenamente conscientes de los desafíos que ha de superar la UE, destaquemos sus logros y sus potencialidades para volver a ser el mejor árbitro del terreno de juego europeo y mundial.

La emergencia sanitaria del coronavirus, la salida a la misma, incluida la recuperación y reconstrucción de nuestras economías, hacen inevitable una reorientación de las prioridades de la agenda europea, manteniendo la esencia del proyecto europeo. Y esa esencia es la democracia y el Estado de Derecho como única opción para salvaguardar los valores y derechos fundamentales.

Los tres objetivos básicos de la agenda europea han de ser: sostenibilidad, digitalización y competitividad global. La Unión Europea puede y debe ser más sostenible, entendiendo la sostenibilidad como la capacidad de aumentar la resiliencia de la economía mediante el logro de un equilibrio adecuado entre sus pilares económico, social y medioambiental.

Nada es como antes y tardará en volver a serlo, si es que lo excepcional no se convierte en la nueva norma por mucho tiempo o, en cualquier caso, más del que pudiera ser deseable. Nuestra capacidad de adaptación es, por tanto, nuestra gran aliada y la Unión Europea ha de proporcionar la flexibilidad necesaria para apoyarla. Para lograrlo, una apuesta continuada por la educación y formación a todos los niveles y desde todas las perspectivas es primordial.

Nuestro compromiso con la Unión Europea y los valores que representa ha sido, es y será inequívoco. Nuestro lema “Más y mejor Europa” es más válido que nunca. Más Europa porque ningún país de la UE es capaz de competir por sus propios medios en un mundo globalizado. Y mejor Europa porque la superación de la crisis del COVID-19 va a continuar exigiendo respuestas contundentes que, es de esperar, la harán más eficaz y atractiva para sus empresas, trabajadores y ciudadanos.

 

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