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Alimentación sana como rescate de nuestro organismo

24 de julio de 2020

 

¿Puede la alimentación prevenir enfermedades, o infecciones, como la COVID 19?

El estilo de vida saludable refuerza nuestro sistema inmunitario. Nadie duda ya de eso. El sistema inmunitario es una realidad muy compleja y en su buen funcionamiento influyen factores genéticos, la edad, las enfermedades preexistentes…, aspectos todos ellos que no podemos modificar, pero la BUENA NOTICIA es que una alimentación sana y una actividad física básica está a nuestro alcance y son unas herramienta muy potente para modular los factores negativos si los hubiere, y contrarrestarlos

Pero, ¿Cuál es la dieta saludable?.  Evidentemente, en un mundo en el que nos hemos dado cuenta que personalizar es el secreto de “dar en la diana” no podemos caer en la simpleza de dar una norma uniforme de dieta saludable.

Pero sin embargo, sí podemos, con el conocimiento acumulado hasta ahora, afirmar con rotundidad que el patrón de dieta mediterránea es el mejor para prevenir las enfermedades más prevalentes, algunos cánceres, y, además de tener muchos otros beneficios sobre el estado de ánimo, los procesos cognitivos, el mejor control del peso…, su cumplimiento se asocia con menor mortalidad por todas las causas, que es lo mismo que decir que prolonga la vida.

Patrón mediterráneo supone diversidad de alimentos procedentes de la tierra, poco o nada procesados, abundancia de frutas, verduras y hortalizas , cereales integrales, frutos secos, lácteos fermentados, pescados naturales, conserva o salazón, condimentos naturales, aceite de oliva virgen extra para aliño y cocción…; huir de alimentos muy procesados, de snacks, bollería industrial, y de un exceso de carne y cárnicos… y ser frugales para no acumular grasa. Todo esto, adaptado a cada persona, finalmente redunda en una enormidad de posibilidades culinarias y menús sabrosos en los que la gastronomía española es riquísima

Nunca como desde esta traumática experiencia se ha puesto la SALUD y el AUTOCUIDADO tan en primera línea. Nos hemos hecho conscientes de nuestra vulnerabilidad, y de lo importante de sacar y proveerse de lo mejor para poder hacer frente con energía a una etapa difícil y a posibles adversidades. Los nutrientes esenciales se encuentran en esos alimentos naturales: selenio, zinc, magnesio, vitamina D, beta carotenos, vitaminas E y B y otros antioxidantes no vitamínicos, pero que pueden suplementarse por períodos cortos si atravesamos un percance de salud.

A veces ingerimos gran cantidad de calorías… procedentes de alimentos muy energéticos, pero pobres en nutrientes, y eso crea un desequilibrio que a la larga puede producirnos un déficit relativo de unos nutrientes que han quedado escasos por la abrumadora tarea de metabolizar tanta caloría sobrante. Esta nueva etapa debe invertir la situación: calorías controladas y alimentos con gran densidad nutricional, para que nuestra maquinaria metabólica no esté sobrecargada, y tengamos nutrientes suficientes para afrontar cualquier proceso inesperado. Esta forma de sanear la alimentación sin olvidar el placer de comer contribuye mucho a mejorar el rendimiento, el sueño reparador y el sosiego emocional

Pero hablar de SALUD y AUTOCUIDADO es imposible sin vincularlo a la naturaleza. De ella nos vienen los nutrientes y de su conservación y calidad depende nuestro bienestar. De hecho, nuestro organismo, especialmente el aparato digestivo, está poblado de microorganismos medioambientales saludables, que cohabitan con nosotros contribuyendo a la salud, previniendo enfermedades. Me refiero a la MICROBIOTA, verdadero órgano constituido por millones y millones de bacterias, virus, levaduras… cuya composición y funcionamiento interviene decisivamente en infinidad de procesos como la diabetes, las enfermedades inflamatorias, la obesidad, el deterioro cognitivo… y muchísimas más. Es tanta la evidencia del papel que desempeña este “bosque interior” que los científicos están volcados en conocerlo más y mejor, así como en identificar su interacción con nuestros órganos. Como ejemplo, valga decir que es tal la relación entre microbiota, estado anímico, plasticidad neuronal, nivel cognitivo… que ya se ha denominado al intestino como “el segundo cerebro”

Y aquí viene la segunda BUENA NOTICIA:  nuestra contribución es decisiva para mantener una MICROBIOTA SANA Y BENEFICIOSA:  Por un lado, llevar una alimentación adecuada con un patrón mediterráneo rico en fibra procedente de verduras, hortalizas, legumbres y cereales integrales así como de productos fermentados como los lácteos e incluso el pan natural, es positivo. Algunos ingredientes artificiales de alimentos muy procesados alteran la flora intestinal, como también lo hacen los antibióticos, la falta de sueño y el estrés. Y por otro lado, dado que son bacterias medioambientales, que se dañan y desaparecen con la contaminación, algunos pesticidas, el exceso de antibióticos en aguas residuales, la perdida de diversidad vegetal, et, son urgentes nuestras acciones de protección del medio ambiente porque influyen directamente en nuestra salud. ¡Estamos íntimamente conectados!

 

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