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Tecnología y talento: claves para liderar el futuro

La crisis que vivimos en la actualidad ha de enseñarnos que todo el sufrimiento vivido no puede ser en balde. Es tiempo de grandeza, tiempo de valores y de altura de miras. Un tiempo para trabajar juntos en la reconstrucción de España para liderar el futuro con un propósito y dirección decidido. Aunque a veces cueste mucho, no es tiempo de miedos, de enfados o de desconfianza. Definitivamente, es tiempo de ser parte de la solución y no del problema.

La crisis Covid-19 ha servido de catalizador de muchas líneas de tendencia previamente identificadas, especialmente, en el campo de la tecnología y el talento. La digitalización, el teletrabajo, la tele-asistencia, la formación online, el soporte técnico remoto, el comercio electrónico y, con ellos, la inteligencia artificial, la computación en la nube o la robótica móvil.

Nunca fue tan importante recurrir a la innovación y al talento como en el momento presente. Muchos han sido los ejemplos de desarrollos tecnológicos a nivel mundial realizados desde empresas e instituciones públicas que se han lanzado al mercado para luchar con las mejores herramientas contra la pandemia y su contagio.

Por una parte, han sido fundamentales los servicios de computación en la nube o cloud, que han permitido a muchas empresas continuar su actividad a través de sistemas de teletrabajo sin depender de una infraestructura en un lugar físico o en la oficina, y, por otra, las tecnologías de big data que, junto a sistemas de inteligencia artificial y machine learning, han proporcionado a los robots autonomía y habilidad para interactuar con el medio.

La Federación Internacional de Robótica estima que el mercado de la robótica se multiplicará por tres en los próximos cinco años alcanzando la cifra de 275 billones de dólares. La crisis del coronavirus ha puesto de manifiesto que la robótica colaborativa, tanto fija como móvil, complementa la labor de los humanos automatizando las tareas de escaso valor añadido y aumentando su seguridad. La robótica es también no sólo un aliado para una producción más competitiva y flexible, sino un colaborador eficaz para el control y desinfección del virus.

La robótica junto a las tecnologías facilitadoras que están en la base de la cuarta revolución industrial o Industria 4.0 son las que, junto al talento que lidere, desarrolle y conviva con la tecnología maximizando su valor, contribuirán a que nuestras empresas puedan superar y salir reforzadas de la crisis económica y social derivada de la Covid-19. Es el momento de que apostemos, no sólo las compañías, sino también las administraciones públicas, por la tecnología y el talento para convertirnos en un lugar atractivo para la innovación y la creación de valor.

En un mundo poscovid, los perfiles profesionales que ya se venían demandando en el campo de la Industria 4.0, asociados a los ámbitos STEM, serán todavía más claves en el proceso de digitalización acelerado que vivimos. Perfiles como analistas de datos, especialistas inteligencia artificial y machine learning o expertos en big data, entre otros, serán imprescindibles. No podemos olvidar, sin embargo, que dichos perfiles han de hibridarse y complementarse con todas las soft skills como la innovación, la creatividad, el trabajo en equipo, la inteligencia emocional, etc. Competencias todas ellas que no puede desarrollar un robot, pero sí un ser humano.

Es hora también de que las administraciones y las empresas demos la importancia que merece a la formación y educación en las áreas STEM. Es tiempo de ser valientes y ambiciosos en materia de formación y desarrollo del talento digital.

España, al igual que el resto de Europa, presenta un déficit de profesionales en las áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Pese a que estas disciplinas son las más demandas por las empresas, y las que conforman el panorama de los perfiles profesionales del futuro, en España tenemos unos porcentajes muy bajos de matrícula en estos estudios, tanto a nivel de grados como, muy especialmente, de técnicos de formación profesional.

Este déficit de estudiantes y profesionales es especialmente significativo entre la población femenina, existiendo una muy preocupante brecha de género en el ámbito del talento digital. Esta brecha ya existía antes del coronavirus y puede profundizarse si no ponemos en marcha programas de formación en ámbitos como la ciberseguridad, la analítica de datos o la programación, entre otros ámbitos.

De manera especial quiero destacar la importancia de las competencias de liderazgo en el momento presente, y de la incorporación de más mujeres en la alta dirección aportando las competencias claves del liderazgo extraordinario en tiempos de incertidumbre: propósito, empatía, inspiración, colaboración, trabajo en equipo e integridad.

La investigación de los profesores Zenger y Folkman, autores del modelo del liderazgo extraordinario, destacan que las mujeres puntuamos más alto que los hombres en la mayoría de las competencias de liderazgo (Vid. Women Score Higher Than Man in Most Leadership Skills”, en Harvard Business Review, 2019). Sin embargo, el porcentaje de mujeres en puestos de liderazgo sénior se mantiene relativamente estable. Solo el 4,9% de los CEO de la lista Fortune 500 es mujer, alcanzando el 2% de los CEO del S&P 500 en Wall Street.

Los datos de la investigación de Zenger y Folkman muestran que las mujeres fueron evaluadas por sus superiores e iguales como sobresalientes a nivel de iniciativa, resiliencia, orientación a resultados e integridad. De hecho, eran más efectivas en el 84% de las competencias que evalúa el modelo del líder extraordinario, el más importante a nivel mundial a nivel de participantes e investigación.

Curiosamente, cuando se les pide a las mujeres que se evalúen a sí mismas sus puntuaciones no son tan altas, destacando especialmente la diferencia de puntuaciones a nivel de confianza respecto a los varones, especialmente en los primeros años de carrera.

En la actual coyuntura, necesitamos de la tecnología y del talento diverso para afrontar los nuevos retos económicos y sociales. Apostemos por ellos.

 

Y de repente…el teletrabajo

teletrabajo

A nivel mundial, la humanidad se encuentra atravesando, actualmente, por uno de los momentos más difíciles de las últimas décadas, debido a la crisis sanitaria provocada por el COVID-19. En lo que se refiere a España, lamentablemente, somos uno de los países más castigados por la pandemia, hasta el punto de que la mayoría de los habitantes padecemos el confinamiento propio del Estado de Alarma.
 
No sabemos cómo será nuestra vida cuando concluya este trágico episodio de nuestra historia, pero sí sabemos cómo es a día de hoy, y podemos extraer importantes conclusiones.
 
Es cierto que hay muchas personas que siguen desarrollando su actividad laboral fuera de sus casas. Son aquéllos a los que el resto de ciudadanos llamamos héroes, y me refiero a los sanitarios, a las Fuerzas de Seguridad del Estado, a las personas que hacen posible que podamos proveernos de los elementos esenciales, a los guardias de seguridad, a los profesionales de la mensajería, a los encargados de la limpieza y mantenimiento, etc. Dicho esto, pido perdón por anticipado, por si me he olvidado de alguno de esos “colectivos de héroes anónimos” a los que aplaudimos todos los días desde nuestras ventanas.
 
El resto de trabajadores, al margen de los que intermitentemente han podido trabajar en la industria, la construcción y el transporte; nos hemos tenido que adaptar a una modalidad de trabajo que muchos no habíamos desarrollado de manera continua. Me estoy refiriendo, como no podía ser de otra manera, al trabajo a distancia o teletrabajo.
 
No puedo conocer el nivel de actividad o la productividad de todos los trabajadores que están realizando sus tareas desde casa, tan sólo puedo constatar el trabajo desarrollado por las personas de mi entorno laboral, más o menos reducido, en relación con los miles de personas que están en la misma situación en nuestro país; pero la conclusión a la que llegamos todos es la misma: la experiencia con el teletrabajo ha sido un éxito.
 
Sería imprudente asegurar que las personas con las que me he relacionado durante estas semanas de confinamiento son las más trabajadoras y eficientes de este país, pero si extrapolamos este nivel de actividad al resto de España, el trabajo a distancia nos lleva a un nivel de productividad más alto del esperado, aunque habrá que realizar un análisis a posteriori para confirmar, con datos, lo que hoy son buenas sensaciones.
 
Bien es cierto que los españoles solemos responder de una manera especialmente positiva a los avatares más negativos del destino, pero esta experiencia bien podría sentar las bases para incrementar la confianza de las empresas en esta modalidad de trabajo.
 
No debemos olvidar que el trabajo a distancia ha sido posible por la magnífica red de telecomunicaciones de la que disfrutamos en España, con un despliegue de fibra óptica mayor del que tienen instalados Francia, Alemania, Reino Unido e Italia juntos.
 
Las redes han podido con la sobrecarga de datos que ha transitado constantemente por nuestro país durante estas semanas, no sólo debido a las comunicaciones por vídeo o voz profesionales, que han sido muy numerosas, sino también por el incremento de las comunicaciones de carácter privado entre los cientos de miles de personas que estaban en sus hogares y que, por distintas situaciones, no tenían que desarrollar una actividad laboral. Estas personas, con más tiempo disponible y una lógica preocupación por sus familiares y amigos, también han intensificado sus comunicaciones, de todo tipo, con sus seres queridos, y podemos concluir que tanto la tecnología como las redes han respondido de una manera brillante.
 
Hasta en los momentos más duros y dramáticos podemos encontrar elementos positivos.
 
En ocasiones trato de parar un momento en la intensa actividad de estos días y reflexionar sobre el papel que está jugando la tecnología y las comunicaciones. Y trato de ser consciente también del enorme potencial tecnológico que llevamos en nuestros bolsillos, con verdaderos ordenadores capaces de realizar múltiples actividades hasta hace poco inverosímiles.
 
Y me da también por pensar cómo habría sido esta situación tan trágica para nuestra sociedad en los años 90. Me pregunto cómo habría sido todo esto sin el uso generalizado del correo electrónico, sin la posibilidad de remitir miles de datos en segundos, sin videollamadas, sin Internet, sin las comunicaciones móviles…A buen seguro que todo habría sido mucho más difícil, tanto en términos de productividad laboral como de entretenimiento.
 
Se podría decir que la respuesta de la sociedad y la tecnología son las lecturas positivas de este drama que nos está tocando vivir.
 
Pero también en estos días me acuerdo de todas esas personas que no tienen acceso a Internet o a otras comunicaciones a distancia, ya sea por falta de medios o por falta de formación. Hablamos de más cuatro millones de personas que no tienen acceso a Internet en España y que tienen mucho más difícil realizar gestiones con la Administración, recibir notificaciones, continuar con su ciclo formativo, o, incluso, hacer la compra online.
 
La tecnología y las comunicaciones móviles han sido nuestros grandes aliados en la crisis sanitaria que padecemos. Lamentablemente, hay una parte importante de la sociedad que no ha podido beneficiarse de ello.
 
En lo que respecta a la actividad laboral, recientemente, el Observatorio Nacional de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información (ONTSI) ha publicado el Dossier de indicadores sobre uso del teletrabajo y trabajo en movilidad en España y Europa, que recoge los principales datos de la encuesta de uso de las TIC y el Comercio Electrónico en empresas, para el año 2019, y la encuesta de uso de las TIC en hogares del INE y Eurostat del año 2018. Este Informe refleja el nivel de preparación de las empresas españolas y el nivel de adopción del teletrabajo en España antes de la crisis del COVID-19.
 
Los principales resultados de este Informe, siempre tratando esta información de manera muy resumida, indican que España se encuentra muy ligeramente por encima de la media europea en lo que se refiere a proporcionar a algunos de sus empleados dispositivos portátiles con una conexión móvil a Internet para su uso empresarial. Como parece lógico, el porcentaje es mayor en las grandes empresas que en las pequeñas.
 
En lo que se refiere al uso del teletrabajo propiamente dicho, el Informe revela que el 19% de los españoles y el 21% de los europeos teletrabajaron, al menos una vez, en 2018. Entre las grandes economías europeas, destaca Reino Unido, con un porcentaje del 33%.
 
Si analizamos la frecuencia del teletrabajo, el 6% de los trabajadores españoles trabajaron todos los días o casi todos los días mediante la modalidad de teletrabajo, coincidiendo este valor con la media de la UE 28 y con Alemania. En el caso del Reino Unido (9%) y Francia (8%) la frecuencia de teletrabajo fue mayor, según los datos disponibles del año 2018.
 
Habrá que ver cómo el confinamiento en los hogares que estamos viviendo debido al COVID-19 puede influir en la forma de trabajar de los españoles en el futuro, sobre todo, si se alarga la problemática sanitaria. Y será, desde luego, muy interesante, conocer los datos del próximo Informe del ONTSI relacionado con el teletrabajo, donde ya se reflejen los resultados de la etapa post coronavirus.

 
En resumen, teniendo en consideración lo mucho que nos está ayudando la tecnología y la digitalización en estos duros momentos, resulta imprescindible hacer un mayor esfuerzo por digitalizar España y, por ello, las propuestas que incorpora el Plan Digital 2025, elaborado por la Comisión de Sociedad Digital de CEOE, son, en estos momentos, más oportunas y necesarias que nunca.
 

Liderazgo de equipos en remoto

Liderazgo_Equipos_Remoto

La actual situación de crisis por el Covid-19, ha promovido un significativo incremento del teletrabajo que hasta ahora tenía bajo impacto en España. Cuando la alerta por esta pandemia finalice, sin duda, el teletrabajo quedará arraigado en muchas organizaciones.

Es en estos entornos virtuales, donde los managers deberán mostrar sus habilidades de liderazgo. Habilidades que aseguren la obtención de resultados y la eficiencia operativa de sus equipos de trabajo: coordinados, alienados y comprometidos.

Liderazgo presencial vs Liderazgo en remoto

En base a mi experiencia como ejecutivo y consultor, y en base al estudio de numerosas investigaciones relacionadas, destacar los resultados del estudio de Know Your Team, en la que se entrevistó a numerosos managers y empleados que ya venían trabajando en remoto con éxito.

A continuación, quiero compartir con vosotros los cuatro aspectos más relevantes que los líderes en remotos hacen de manera diferente:

1. COMUNICACIÓN: de «hablar primero» a «escribir primero»

La mayor diferencia entre gestionar un equipo remoto y un equipo en persona es, obviamente, la comunicación. En entornos de trabajo remotos, la escritura toma gran relevancia; pero, la clave es que este tipo de comunicación sea lo más síncrona posible. Para ello, los managers que lideran eficazmente a sus colaboradores suelen utilizar herramientas de chats que permiten en tiempo real comunicarse, compartir ideas, generar conocimiento, almacenar y compartir archivos, etc.

Algunos de los comportamientos que desarrollan para comunicarse eficazmente los líderes en remoto son: escribir continuamente (un líder remoto pasa casi un 90% de su día escribiendo, en su mayoría, para su equipo); priorizar el diluvio de comunicación que llega a su equipo; preocuparse, también, por la calidad y frecuencia de su comunicación; y buscar la empatía con sus colaboradores, aun cuando resulta difícil porque no existe una relación en persona.

El líder en remoto, con el fin de superar este desafío, tiene que buscar cualquier oportunidad lógica para comunicarse directamente con su equipo y colaboradores, ya sea organizando reuniones periódicas o tácticas con sus colaboradores por video-conferencia, o bien realizando llamadas telefónicas o videollamadas, en vez de relacionarse por correo electrónico.

2. CONFIANZA

Como líderes, debemos generar mayores niveles de confianza y relación en los colaboradores, independientemente de si la relación es en persona o en remoto.

El profesor de IMD, George Kohlrieser, recientemente nos recordaba que el elemento clave para inspirar y comprometer a los colaboradores para que desplieguen su máximo potencial y obtengan el máximo rendimiento es la capacidad del líder para generar confianza; convirtiéndose, así, en “base segura” para los mismos.

Algunas de las mejores prácticas a tener en cuenta para colaborar eficazmente con el equipo remoto son: establecer reglas claras a seguir en torno a los procesos de comunicación (por ejemplo, las horas de trabajo, cuando comunicarse, tiempo lógico de respuestas a solicitudes, como deber ser intercambio de ideas y comentarios, etc.); saber correlacionar y especificar los diferentes canales de comunicación (correo electrónico, chat, videollamada, llamada telefónica…) con los temas a tratar en cada caso; respetar los necesarios silencios del equipo para facilitar su tranquilidad y proteger su tiempo de trabajo ininterrumpido de tu equipo; y tener claro las herramientas que los equipos remotos encuentran necesarios y eficientes para colaborar.

3. CONEXIÓN SOCIAL

Naturalmente, cuando el manager no se relaciona en persona con su equipo puede perder conexión con el mismo. Sin embargo, en este entorno el manager en remoto, como líder, tiene que saber fomentar una sensación de conexión; aun cuando no exista una ubicación física. Y este, sin embargo, es el reto más difícil para el manager en remoto.

A continuación, os detallo una buena práctica para que un líder en remoto promueva la conexión y las relaciones sociales, y elimine los rompehielos aburridos por otros inteligentes; construir un sistema de relación informal (¿por qué no organizar descansos de café en video entre miembros de su equipo?).

4. CONVERSACIONES RÁPIDAS Y DIFÍCILES

Decirle a un miembro del equipo algo que no quiere escuchar es bastante difícil; y, todavía más, cuando no se hace en persona y no se puede apreciar la comunicación paraverbal y no verbal de los interlocutores. Si no se hace adecuadamente, la comunicación puede resultar brusca y desmotivadora. Pero en los entornos virtuales, -donde los plazos y la productividad son relevantes-, encontrar una manera de tener conversaciones difíciles rápidamente es crucial. Los equipos remotos tienden a enfatizar las estructuras, los procesos y los hábitos que ayudan a forzar que las conversaciones difíciles ocurran antes.

A continuación, os propongo tres comportamientos críticos que un líder remoto ha de desarrollar para alentar a su equipo para que obtengan un desempeño excelente: olvidar las paranoias limitantes, cambiando la creencia de que si no supervisas en persona a tus colaboradores estos no rendirán adecuadamente y omitiendo la vigilancia continua, centrándose en los resultados y confiando verdaderamente en tus empleados; mantener reuniones individuales consistentes y rigurosas; y revisando el rendimiento de forma continua, como equipo y a nivel individual, basándose en el análisis de registros ligeros sobre varios puntos a lo largo del desarrollo del proyecto o del periodo de trabajo temporal del mismo, huyendo de una evaluación gigante y formal final.

 

Firma Invitada: Antonio Peñalver

 

 

 

Infografía_Liderazgo_Equipos_Remotos

 

La ciberseguridad en el teletrabajo

Ciberseguridad coronavirus

Estamos viviendo unos días, que según parece podrán ser semanas, muy duras para la población, pero también para muchos empresarios, pymes, autónomos, que, después de bregar con las pasadas crisis, estaban empezando a levantar sus empresas, siempre con gran esfuerzo y mucha dedicación.

Es verdad que dichas crisis nos hicieron más fuertes, mucho más de lo que nunca pensamos que podíamos ser, y aprendimos a adaptarnos con rapidez para poder sobrevivir.

Pero, en todo caso, lo que no se planteó o imaginábamos bajo ningún supuesto, es que la actividad económica tuviera que estar sustentada en el teletrabajo.

En 2005 iniciamos lo que entonces se denominó “informatizar” a la ciudadanía y las pymes. Esto consistía tan solo en que los más pudientes tuviéramos un ordenador y un ADSL de 10MB ¡¡Total, nada!!.

Años después, surgió lo que hemos llamado “la digitalización”, que, por mi edad, me suena a lo mismo que “informatizar”, pero con tecnologías más avanzadas, con más posibilidades y mayor rapidez.

Ahora tenemos móviles inteligentes, portátiles, fibra a 600MB y un sinfín de tecnologías que, hace apenas 15 años, nunca pensamos que pudieran ser asequibles a la inmensa mayoría de ciudadanos y empresas.

Eso sí, ni entonces ni ahora, hemos tomado conciencia de que la ciberseguridad es un factor clave para el progreso, la digitalización y el futuro. Muchas empresas tienen implantadas algunas medidas de seguridad digital, tales como antivirus o VPNs corporativas. Sin embargo, todavía existen espacios por donde el ciberdelincuente puede actuar cuando el empleado trabaja desde casa.

Es más, esta crisis va a cambiar el paradigma de la delincuencia. El estado de confinamiento ha sacado de las calles a los delincuentes tradicionales, que tampoco pueden atacar los hogares que están permanentemente ocupados, por lo que la delincuencia también se va a trasladar al mundo digital.

Lo cierto es que no estamos capacitados para teletrabajar y eso se nota cuando nos comparamos con otros países. Por ejemplo, Suecia, Islandia, Holanda o Luxemburgo tienen por encima del 20% de su población activa preparada para el teletrabajo, alguno casi llega al 30%. Nosotros estamos apenas por encima del 3%, a la altura de países como Malta, Hungría o Grecia.

Pero, tampoco estamos preparados porque no existen las condiciones para ello. Muchas empresas no están preparadas técnica ni operativamente. Ni los empleados, en un país marcado por la cultura del presentismo, que no siempre cuentan con las condiciones adecuadas para trabajar en casa.

Independientemente de esta crisis coyuntural, el teletrabajo es una medida muy positiva que deberían implantar el máximo de empresas.

Hay muchísimos beneficios del teletrabajo: reducción de costes, mejora la eficiencia, ayuda en la flexibilidad y conciliación laboral. Pero, no sólo es eso. El teletrabajo permite reducir los desplazamientos al trabajo y, en consecuencia, mejorar el medioambiente haciendo que nuestras empresas sean empresas del futuro y se adapten a los nuevos tiempos que nos van a tocar vivir.

No quiero ser agorero, ni siquiera realista, pero lo que si está claro es que si no actuamos para preparar a nuestro país para salir de una crisis como esta del Coronavirus, y se tomen medidas para que se pueda implantar el teletrabajo en las mejores condiciones, posiblemente de la próxima no nos recuperemos.

La cuestión es, ¿qué podemos hacer?

Es muy sencillo, sólo hay que mirar atrás y revisar qué iniciativas han permitido impulsar cambios importantes en la sociedad.

Por ejemplo, en 2006, siendo Director General de Fundetec, con el apoyo de TODOS los partidos políticos representados en el Congreso de los Diputados, promovimos, y se consiguió aprobar, una ley que definía el programa Hogar Conectado a Internet (HCI) que concedía incentivos fiscales a las empresas para dotar a sus empleados de equipamiento informático y conexión a internet para su uso doméstico.

Estos incentivos permitían a las empresas la aplicación de una deducción de entre el 5 y el 10% en el Impuesto sobre Sociedades, y además, estos gastos de adquisición se consideraban como formación profesional, y no retribución en especie al trabajador, por lo que estaban exentos de IRPF.

Gracias al impulso de esta ley del 2006, se consiguió que, hasta el 2014, se adjudicarán más de 800.000 programas HCI, beneficiando a esos tantos trabajadores.

¿Que pasaría si para avanzar en el teletrabajo en España, hacer que fuera más extendido y, sobre todo, más seguro, se repitiera un programa similar, en donde se incluyeran herramientas de ciberseguridad como antivirus, WIFIs seguras, VPNs, etc.?

En estos momentos ya disponemos en España de tecnología VPN por 1€/mes , WIFIs seguras desde 20€/mes o antivirus por menos de 5€/mes, muchas de ellas, además, de empresas españolas.

Teletrabajar está bien, sin duda, pero debemos considerar que los entornos empresariales tienen infinita más seguridad que los del hogar, y seguir realizando nuestro trabajo desde casa, como si estuviéramos en la oficina, requiere no solo de ordenador y banda ancha, sino también de aplicaciones que lo soporten y seguridad que proteja ese entorno del hogar como si estuviéramos en nuestros puestos de trabajo.

Además, demanda poner en marcha nuevos procedimientos y herramientas para favorecer la comunicación de forma remota, implantar nuevas metodologías de evaluación del desempeño de los empleados basadas en objetivos, así cómo entrenar a los empleados a desarrollar su trabajo sin necesidad de tener supervisión constante.

En definitiva, esta crisis debe ser una oportunidad para poner a las empresas españolas a la vanguardia de la digitalización. Si hemos estado postergando esta tarea, es el momento de que agentes sociales, empresas y administraciones cojan el toro por los cuernos e impulsen medidas que permitan acelerar este proceso para estar preparados para la nueva era que se iniciará tras superar la crisis sanitaria.

 

Firma Blog Alfonso Arbaiza